GREYMOUTH, Nueva Zelanda.- Los esfuerzos para rescatar a 29 hombres atrapados en una mina de carbón de Nueva Zelanda permanecían estancados ayer, y mientras las autoridades temen que el yacimiento esté lleno de gases explosivos, los familiares rezan por un milagro.

La dramática espera para ingresar a la mina estaba grabada en las caras de los funcionarios de rescate, que dijeron a los periodistas que era poco probable que bajaran al yacimiento hasta hoy, cuatro días después de que una explosión lo destrozara.

Por primera vez desde la explosión del viernes, funcionarios hablaron abiertamente sobre la posibilidad de que los hombres hayan muerto en el estallido, que según expertos habría enviado una abrasadora bola de fuego a la mina, dejando un cóctel de gases tóxicos.

"Todo el mundo está en ascuas y hay agotamiento en todas partes. Los ánimos están caídos. Ahora vamos hacia el cuarto día y estamos muy nerviosos", señaló el alcalde local Tony Kokshoorn.

No hubo contacto con los mineros desde la explosión en la mina de Pike River, que fue cavada de forma horizontal en una zona montañosa de la escarpada costa de South Island, Nueva Zelanda.

Funcionarios evalúan que es posible que los hombres hayan encontrado un espacio de aire limpio y que estén refugiados esperando a ser rescatados, pero no está claro si tienen suficiente agua y alimentos más allá de lo que portaban para su turno de trabajo. Los suministros iniciales de oxígeno habrían durado apenas una hora.

Se espera que pasen al menos 12 horas antes de que las pruebas de calidad de aire de un nuevo agujero que está siendo perforado brinden alguna información sobre las condiciones de la mina, mientras los rescatistas preparan a un robot para enviarlo al principal ducto del yacimiento.

Ese robot no puede ingresar si existe riesgo de que su sistema electrónico desate otra explosión en la mina. "Las pruebas podrían empezar a decirnos algo a partir de mañana (por hoy)", dijo el alcalde Kokshoorn, mientras unos niños ataban cintas amarillas, representando la esperanza, en los postes alrededor de la ciudad cercana de Greymouth. (Reuters)